Lo intenté, pero...

Nací, crecí y maduré para bailar con demonios,
alimentar dragones
y tomar el té con las gorgonas.
Es lo que hay.
Soy lo que soy.
Sólo sé dibujar monstruos.
No conozco otro lenguaje.
No cultivo otras hierbas.
No me fumo otras historias.
Lo coges o lo dejas.
No me importa.

Miré en el abismo y me encontré.
Me miró el abismo
y ya me conocía...
Si los sueños, sueños son,
si estamos hechos de ellos,
si me tocó soñar de día lo que otros sólo sueñan de noche,
mi camino no es más irreal que el tuyo,
si no lo ves,
no necesito tu perdón,
como tampoco tu permiso.

Te invito a caminar conmigo el camino menos transitado.
Aquí somos como hermanos.
Si no lo aceptas, sigue de largo.
No me importa.

Asfixia mis alas
tu aire,
es ponzoña amarga para mis heridas,
la locura me acecha en tus esquinas.
No es una elección,
sino supervivencia.
Mi parca es tu vida
y sólo soy un fantasma
cuando sangro por tus venas.

Si muero hoy,
no quiero perderme estas calles de Avalon.
Me creas o no,
son más antiguos mis dioses;
mis verdades, más libres.
¿Me ves roto,
sumido en el caos,
trazando espirales en el fracaso?
No te equivoques.
Estoy siempre ebrio,
no me importa...
Es la hora de embriagarse.

¿Oyes al cuervo?
Qué vas a oír...
Han venido a buscarme.
Lleva un millón de sueños en su pico.
Negras son las plumas del tiempo
y al fin,
claudico de tu mundo de muertos de asfalto,
pues maduré, crecí y nací...
para correr otros caminos.
Lo cierto es que nunca encontré tu casa.
¿No lo sabías?
Lo intenté, pero...
llámame soñador,
no soy el único.

Somos legión,
y me esperan lejos de aquí.






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